El principito y el espíritu de la niñez perdida

El principito, la obra más destacada de Antoine de Saint-Exupéry, desde su aparición fue asumida por la crítica como una narración hecha para niños, por su aparente simplicidad, tanto en el contenido textual como en la ilustración.

Publicada por primera vez en abril de 1943, ha sido considerada como novela por algunos, en tanto que otros la conciben como un cuento infantil. La realidad es que está concebida como un relato largo, que vacila entre uno y otro género.

El argumento

Su argumento, bastante sencillo: gira alrededor del extraño encuentro de un piloto de aviones, cuya nave sufrió una avería en un lugar desolado de desierto de Sahara, con un personaje que a la postre terminó siendo un príncipe.

Antes del encuentro, ya el piloto había anticipado el porqué de su oficio: siendo un niño de apenas seis años de edad observa en un libro, donde se hablaba de la selva, una lámina en la que una boa se tragaba a otro animal.

Esta lámina lo motiva a hacer su primer dibujo, el número 1, en el que una serpiente similar a la observada en el libro se traga a un elefante. Dibujo en mano, confronta a los mayores a decir si sienten miedo al ver su obra de arte.

Invariablemente, la respuesta de las personas adultas siempre es la misma: por qué sentir miedo a la vista un sombrero. No conforme con la respuesta de las personas mayores, el personaje relata que hace un nuevo dibujo, el número 2.

Este segundo dibujo pretende que los adultos comprendan mejor su capacidad artística y refleja el interior de la serpiente, donde se ve con toda claridad el elefante que ha sido tragado por el reptil.

La gente mayor sigue sin entender y le aconsejan que mejor dedique mayor interés al estudio de la gramática, cálculo, geografía e historia, por lo que toma la decisión de aprender a pilotar aviones.

Para el niño se hace evidente que las personas adultas son incapaces de comprender y que corresponde a los pequeños procurar explicarles las cosas a los grandes una y otra vez; esta convicción lo acompañará toda la vida.

El encuentro

Durante el resto de su existencia se sume en la soledad, puesto que no hay una persona razonable con quien hablar, hasta que ocurre la avería de su avión en el desierto y su encuentro con un niño venido del espacio.

El pequeño pide al piloto que le pinte un cordero; consciente de su limitación como dibujante, el hombre traza una figura similar a la hecha en su infancia, a lo que el niño responde que no quiere un elefante dentro de una serpiente.

Un periplo de curiosos personajes 

El niño venido del espacio resultó ser un príncipe; por muchos años se había dedicado en su planeta al cuidado de una flor que él creía única en su especie. Hasta que un día decide marcharse y visitar otros asteroides.

El primer asteroide que visita está habitado por un solitario rey; el segundo, lo habitaba un vanidoso; en el tercero de los planetas habitaba un bebedor; un hombre de negocios vivía en el cuarto planeta visitado por el principito.

El quinto planeta resultó ser el más pequeño y estaba habitado por un farolero; en tanto que el sexto planeta era el de mayor tamaño de los visitados hasta ese momento y allí vivía un anciano geógrafo ocupado en escribir grandes libros.

Una Tierra de extraños habitantes

El anciano le aconseja visitar un séptimo planeta, la Tierra, el cual en un primer momento le desconcierta, por creerlo deshabitado; pero aquí se encontrará con un personaje que marcará un significativo punto en su vida: una serpiente.

Posteriormente, el principito conversará con una flor de tres pétalos, un jardín cubierto de rosas, un zorro, un guardavías y un comerciante; resultándole el de mayor interés el zorro, con quien llegará a entablar una profunda amistad.

Después de su conversación con la flor de tres pétalos, el principito sube a lo alto de una montaña desde donde pide a gritos a quienes le contestan que sean sus amigos, sin saber que era su propio eco quien le respondía.

Este hecho le lleva a la conclusión de haber llegado a un planeta bastante extraño en el cual los hombres, carentes de imaginación, solo saben repetir lo que se les dice.

A lo largo de la historia, se pueden considerar al principito, al piloto y al zorro como los personajes de mayor relevancia; debiendo destacar que la serpiente libera el espíritu del principito para que este pueda regresar a su planeta.

Algunas consideraciones

Es evidente que El principito expone la necesidad de que la humanidad considere la posibilidad de rescatar el niño que fuimos y hemos perdido con los años; lo que a veces nubla la razón y la capacidad de acción que provee también la imaginación.

Hay valores que deben ser reconsiderados; por ejemplo, el trabajo no lo es todo. Algunos de sus personajes resultan ser moralizantes. No obstante, la serpiente que siempre ha sido mal vista por la cultura occidental, como personaje de este relato plantea otra visión.

También, El principito pudiera exponer una crítica a la crítica: ¿qué tal si la portada y la contraportada del libro son la boa y el elefante está dentro, contenido en cada una de sus páginas, esperando a que los adultos lo descubramos?

Tal vez un niño vea en este libro un relato infantil; pero quizás los adultos deberíamos ir más allá y reconocer valores como el amor, la amistad, el sentido de pertenencia, la responsabilidad. Y aún más, lo maravilloso de la vida.

Es evidente que El principito atesora en sus líneas rasgos autobiográficos de Antoine de Saint-Exupéry y aunque es conocido mundialmente por este relato, su obra es extensa, aunque mucho menos leída y referenciada.

El significado que esta obra tiene para la humanidad se refleja en sus numerosas traducciones y sus adaptaciones hechas para manifestaciones artísticas tan diversas como el ballet, la ópera, el teatro, el cine y series animadas.

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